lunes, 1 de marzo de 2010

Adaptación


Bueno, recién llegamos.

Estaba segura que al volver iba a contarles que León jugó como loco, que se conectó con todos los chicos y que no se quiso ir.
Para que la paternidad sea más jugosa y sigamos aprendiendo y replanteándonos cosas, a veces los chicos nos dan sorpresas.

El enano estaba tan exitado ya en la puerta (la golpeaba al grito de "abrilo, abrilo") que entró agotado y fastidioso. Acto de inicio, qué emoción sí, pero el himno nacional y el himno a Sarmiento para nenes de dos a cinco años se hace un poco denso. (Acá soy mamá, no soy maestra, cortala M)
Vamos a la sala y León divisa un carrito de bebé colgado y se empaca en que lo quiere. Todos los chicos sentaditos mirando a la maestra y el mío a grito pelado porque quiere el cochecito. (Ahora todos van a pensar que es un malcriado y que no le ponemos límites. ¿Le doy el cochecito? No, ni a palos, pero no la corta. "Mirá el monito", "Escuchá la canción") Todo le chupa un huevo, quiere el cochecito colgado.
Un juego con sábanas y pelotas. Adivinen quién se roba la pelota. (Es chiquito, debe ser el más chico de todos. Lo estoy justificando, ¡soy una madre como las que siempre critiqué!) Otro chico quiere la pelota y se la saca (Está bien, para eso vienen al jardín para aprender a compartir) Llora a moco tendido. El padre del nene le da la pelota a León (¡Qué alivio! ¡No, no, no! no es así. ¿Y las maestras no intervienen? ¿Tenemos que ocuparnos los papás o dejar que ellas se ocupen? Esta actividad no es muy contenedora. Acá soy mamá, no maestra, cortala M)
Miro a mi marido. Me sonríe, me tranquiliza. León en la suya, quiere jugar como a él se le canta. Abraza la pelota que es para todos y no la suelta en toda la actividad. Y llora. Tiene calor y está pasado de rosca y llora. (Ma sí, yo le doy el chupete. ¿Me va a mirar mal la maestra? ¿Va a pensar que soy una pelotuda? ¡Y yo que tantas veces pensé eso de algún padre!) .
Vamos a la sala. Mi hijo, con la pelota acaparada y el único con chupete. Papeles afiches, marcadores. (No me digas que nos van a hacer dibujar y escribir deseos. Basta M, sos mamá. Me entrego dibujamos nuestras manos, escribo algo que de verdad deseo) Qué flash, yo estoy más relajada y él también se calma, hace unos dibujos, larga la pelota. Es como cuando era bebé que si lo dormía tranquila él se tranquilizaba.
Para mañana una media cortada y papel de diario (¿una media cortada? ¿De un día para otro? Bienvenida al jardín M, juraste que siempre comprenderías a los docentes)
Canción de despedida y una sorpresa. Chupetín. León está tranquilo y feliz. (Si lo hubiesen dado al principio...)
Beso, beso y nos vamos. Rareza total. "Por como es León me imaginaba que iba a ser distinto" pienso o digo, supongo que pienso. (¿cómo es León? ¿Acaso este no es él? ¿León tiene que ser siempre el rey de la buena onda y el bebé estrella baterista?)
"Mañana vengo yo" dice mi marido. Los martes voy a la escuela y no llego al jardín. (Sí, excelente. Yo tengo que digerir todo esto. Mi bebé ya va al jardín, yo estoy del otro lado, quizas la adaptación no sea tan fácil como me imaginaba)
En el camino de vuelta yo con la cabeza a mil por hora. León corre, está re contento. "¿Te gustó el jardín?" , "SIIII", grita.

11 comentarios:

Ana dijo...

Uf!!!!!!!!!!
Qué difícil verlos crecer... pero que lindo a la vez, no?
Felicitaciones por un hermoso primer días!

Memé dijo...

Me quedo con la última frase. Creo que somos nosotras las enroscadas, ellos al final la pasan bien.
El año pasado la adaptación de Lola en sala de 2 fue un caos, mas de un mes llorando. El resto del año fue pura diversión. Y este año arrancó sala de 3 con todo, feliz de la vida, pese al cambio de jardín. Asi que paciencia, al final vale la pena!!

la secretaria dijo...

ay sritam!!!!
"abrilo, abrilo" me mató, jajaja

y la tentación de justificarlo todo!!!chaaaan
cuanto para aprender, me encanta todo esto
te felicito mucho

hermosa crónica!
verificación de la palabra: sabia

Sil dijo...

Yo creo que la adaptación es más para los padres que para los chicos. El año pasado yo sufría porque se quedaba siempre re contento, sin llorar, me decía chau, "éste lo único que quiere es que me vaya". Ay las madres, qué locas estamos.

Malhumoretti y Neptuno dijo...

me da mucha ternura, y no soy muy amante de los niños, pero este conocimiento bloggeril de león es genial.

(abajo me aparece INSULCY, tendrá algo que ver con la pedorrez de mi comentario? tengo miedo)

Anónimo dijo...

Jajaja asi de locas somos!! Porque pensarlo tanto, necesita el chupete ¡que lo tenga! "¿y vos que miras? ¿acaso le vas a pagar la ortodoncia? ¡no critiques infeliz!" Aca en cba la adaptacion es bastante poco pedagogica... lo llevas le das un beso, el chico grita y a la hora lo buscas, al otro dia hora y media. Solo de eso se trata, pobres chicos!!! Cande

Nati la mamà de Violeta dijo...

Entonces en vez de "¡uy cómo crecen los chicos!" hay que empezar a decir "¡uy cómo tenemos que crecer los padres!"...???
Vos dale srita m, que yo te sigo!!!

perez dijo...

¿Qué tal hoy?

No me vas a creer la palabra que tiró el oráculo. La vi después de hacer la pregunta. "misterow"...

sritam dijo...

Chicas, cuánta onda! Adoro este espacio.

Lale dijo...

que post mas sensato!!!
ellos son muchas cosas que nosotras aun no sabemos. y van ganando espacios, mundo, apreciaciones propias que cuestan entender...
mi chiquita tiene 8 meses, tengo que volver a laburar a fin de mes y estamos en plena adaptacion. ayer yo ya llore, ella ya anduvo sacando juguetes a otra nena como si nada.

Cynthia dijo...

Jaja, a mi me pasaba lo mismo con el más chico en el jardín. Ahora ya en segundo, me da otros dolores de cabeza!